LEVÁNTATE Y SIGUE ADELANTE

publicado en: Sergio Aquino, Uncategorized | 0

Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:8-9.


A nadie le gusta estar afligido. Una aflicción trae un sentimiento persistente de angustia y desesperación. No deseamos que ninguna preocupación pequeña y temporal crezca y se convierta en una situación permanente, persistente, que asesine nuestro deseo de vivir.


Una aflicción puede destruirnos si lo permitimos. Lo que nos ampara y protege contra la corrosiva fuerza de cualquier aflicción, es la presencia de Dios en nuestras vidas. Su presencia determina si la aflicción desaparece, o nos destruye. El poder de Dios en nuestras almas nos dice si la situación no pasará de ser solo una preocupación. Sin la presencia de Dios en nuestros corazones cualquier aflicción nos puede llevar a la locura y hasta la muerte.
Con Dios en nuestras vidas, tal vez seremos perseguidos, pero jamás nos sentiremos abandonados, seremos golpeados por circunstancias que parecen imposibles, pero por aferrarnos a su amor y perdón, jamás seremos derribados.


Sé con certeza que estas palabras son ciertas, y te diré por qué. Cuando conoces a Dios por medio de Jesucristo, tu sabes con certeza que algo mayor, más grande, más fuerte que tú esta en control de tu vida, de tu futuro, de tu destino.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Romanos 8:31
¿Quieres que Dios le hable?… Lea su biblia.

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