EL CAMINO QUE PARECE DERECHO

publicado en: Salvación, Sergio Aquino | 0


Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. Proverbios 14:12


El Señor Jesús nos entregó una enseñanza extraordinaria respecto a este importante tema y dijo: Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. Mateo 21: 28-3

La perspectiva del hombre no es la misma de Dios. El hombre en su limitada forma de ver las verdades eternas, juzga solo las apariencias, y en conformidad a ello, determina su propio juicio. Después de leer el ejemplo de los “dos hijos” que presenta el Señor Jesús, y bajo la perspectiva humana basada en la sola apariencia, el hijo bueno sería el segundo; aquel que responde inmediatamente con un: “Sí, señor, voy”. La gente que se cree buena siempre dice “Sí” al Señor, pero nunca hace la voluntad de Dios. Al respecto, Jesús dijo: ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo digo?. Lucas 6:46

Todos lo que piensan que transitan por un camino derecho siempre actúan como aquel segundo hijo que dijo: “Sí, señor, voy”, pero jamás hacen la voluntad de Dios. Ellos piensan que con decir “Señor, Señor,” ya les basta. Ellos hablan de Jesús, dicen amar a Jesús, dicen guardar su Palabra, pero no hacen su voluntad. Es solo el esfuerzo de sus propias vidas “religiosas y justas” las que presentan como argumentos meritorios ante el Dios soberano.

Por ejemplo, ahí la iglesia católica que se jacta de ser la depositaria de la enseñanza de Cristo y de los apóstoles; ella habla de Cristo y de la biblia, pero no hace la voluntad de Dios. Tan solo bastaría con mencionar su evidente idolatría, mariolatría, misticismo babilónico en su liturgia, etc., como para certificar que es una institución humana que de labios honra a Dios, pero su corazón está lejos de él. En otras palabras, esa iglesia y muchos neo-evangélicos actúan como el segundo hijo que dijo: “Sí, señor, voy”, pero nunca hizo la voluntad de Dios.

En contraste a ello, el primer hijo es aquel que evidencia su voluntaria rebeldía y natural maldad delante de Dios al responder: “No quiero”, no obstante después arrepentido fue.
Evidentemente, la perspectiva humana diría que este es el hijo malo porque dice NO a todo lo que sea de Dios. Pero hay algo más en este juicio; se subestima la posibilidad del arrepentimiento, que es lo que justamente ocurrió con este primer hijo. El hombre natural se compara con la impiedad de los hombres malos, ladrones, adúlteros, borrachos, etc. Es por esa razón que la persona religiosa y “justa” en sí misma, se siente buena, piadosa, humilde y merecedora de la entrada al cielo, no obstante, la biblia dice que ese camino que parece derecho va directo al despeñadero del infierno infierno.

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